Entrevistas

Javier Guzmán

Hoy os traemos a Javi Guzmán, amante de la montaña y apasionado de las alturas, la naturaleza y la libertad. Nacido en plena sierra madrileña, Javi es escalador, alpinista y guía de montaña y, con tan solo 24 años, ostenta un impresionante palmarés a sus espaldas. Entre sus logros, podemos destacar su doble título como campeón de España de la liga de Rallyes (2016/2017), obteniendo 4 de los 5 récord actuales. Fue reconocido por la FMM como deportista más destacado tanto en 2016 como 2017, ha logrado conquistar numerosas montañas en los Alpes, los Andes, Canadá… Actualmente pertenece al equipo español de alpinismo. Sin más dilación os dejamos con su entrevista.

  1. Hola Javier, muchas gracias por concedernos esta entrevista. Para comenzar, y como viene siendo costumbre en el blog, cuéntanos cómo te iniciaste en el alpinismo.

En el Alpinismo me inicié prácticamente sin darme cuenta. Desde muy pequeño miraba

con gran admiración las montañas que se encontraban próximas a mi casa. Siempre sentí gran curiosidad por el tipo de sensaciones que podrían desatarse llevando a cabo una aventura hacia aquellas cumbres. No conocí el término Alpinismo hasta mucho más tarde, pero considero que cuando tu corazón comienza a sentir un magnetismo involuntario hacia las cimas, es ahí cuando estás comenzando a iniciarte en el alpinismo. Y partiendo de este sentimiento, en cuanto tuve el más mínimo sentido de la autonomía (con 13 años), me armé de valor y me fui con un amigo de mi edad a subir mi primera montaña, aquella a la que tanto tiempo se me estuvieron yendo los ojos durante la infancia.

  1. Has estado escalando en vías muy icónicas como ‘’Divina Providencia’’ en el Mont Blanc, la “Espolón Tournier’’ en de Les Droites (Francia),’Etat de Choc’’ en los Alpes Suizos, entre otras muchas más. A nivel psicológico, ¿qué montaña te ha llevado más al límite y te ha puesto contra las cuerdas?

Sin duda, la montaña que más me ha exigido de todas ha sido el Petit Dru en los Alpes Franceses, cuando a mis 20 años escalé junto a Luis Pastor la Directa Americana. Era consciente de que escalar más de un kilómetro vertical en aquel ambiente de alta montaña y por una ruta exigente no iba a ser moco de pavo, pero tampoco esperaba que fuese a sufrir tanto como lo hice.

Aquella ascensión nos llevó un total de casi 60 horas. Escalamos demasiado ligeros pero no tan rápido. Tras una primera noche en mitad de la pared, tuvimos que pasar una segunda en la cumbre, prácticamente a la intemperie. Tuve principios de congelación, y durante un mes dejé de sentir los dedos de los pies. Perdimos mucho peso porque apenas subimos comida, y llegamos a sentirnos al límite de nuestras fuerzas. Tuvimos varios sustos, como un desprendimiento de seracs colgantes, del cual nos salvamos saltando a ciegas en el interior de una grieta del glaciar en el que estábamos. Hubo un momento en que incluso quise llorar, pero no me lo podía permitir. A esto habría que añadirle la poca experiencia que aún tenía. En aquel viaje aprendí lo que era el frío, el hambre y el miedo…

  1. ¿Quién es tu mejor compañero de cordada?

Tengo muchos mejores compañeros de cordada. Dependiendo de lo que quieras hacer, es mejor que elijas a una persona con unas determinadas características y capacidades o a otra. Pero tengo la enorme suerte de disponer de muchos grandes amigos y muy válidos dispuestos a irse conmigo al fin del mundo. El primero y uno de los más claves fue Cristian García, amigo desde la infancia y primer compañero fiel. Más tarde conocí en la formación de guías a Roberto Muñoz, Luis Pastor… Y uno que no puedo dejar de mencionar es a mi compañero de cordada y grandísimo amigo Rafael Gómez, junto al que he ganado 2 años consecutivos la Copa de España de Rallyes de Escalada 12 horas. Todos ellos personas únicas e inmejorables.

Una de las cosas más bonitas de la montaña es que la lista de buenos amigos siempre está en continuo crecimiento.

  1. Varios alpinistas de renombre llevan tiempo afirmando que el alpinismo no es un deporte, sino que es una actividad para huir de la ciudad y buscarse a uno mismo. ¿Qué opinas sobre en lo que se está convirtiendo hoy en día el alpinismo? 

Hay de todo y siempre lo habrá. Es cierto que hay lugares masificados y que también existen grandes expediciones comerciales que son un insulto hacia los valores de la montaña. Pero la esencia del alpinismo sigue viva en muchos de nosotros, y lo que acabo de mencionar no supone impedimento alguno para desarrollarnos como alpinistas. El que quiera aventura la va a encontrar. La soledad, la buena ética, el compromiso, el descubrimiento, etc. Son cosas que siguen existiendo a gran escala, y estas son hacia las que quiero dirigir mi atención.

  1. Para ti, ¿cuál es la verdadera esencia del alpinismo?

Para mí, la verdadera esencia del Alpinismo reside en cómo sientes una actividad durante su ejecución. Independientemente del nivel que sea, de lo remota que se encuentre la montaña o de la fama que tenga la vía. Un Alpinista que está llevando a cabo una escalada sencilla y cerca de casa puede estar viviendo el Alpinismo con mucha más pasión, intensidad, ética y sentimiento que el que está subiendo por una vía nueva a más de ocho mil metros…

Según como lo veo yo, el alpinismo, atiende más a un valor filosófico que a un valor técnico.

  1. Acostumbrado a la naturaleza y la montaña, ¿cómo aguantaste el estar encerrado durante el confinamiento?  

Precisamente, si algo me ha enseñado el Alpinismo, es a adaptarme a las circunstancias según se van presentando, siendo así la única manera de garantizarse al máximo el éxito en una montaña. Aceptar, adaptarse y resolver son las claves.

Y con el confinamiento eso fue lo que hice. Me preparé psicológicamente para aceptarlo y le saqué el mayor provecho que pude. Me lo tomé como una oportunidad para comenzar a escribir un libro con el que hacía ya tiempo que me apetecía ponerme. Aparte hice mucho yoga (ganando bastante flexibilidad), diseñé mi página web…

  1. ¿Quién consideras que es tu confidente más importante?

Para esta pregunta podría calcar la respuesta que hacía referencia a mi mejor compañero de cordada. Por suerte son muchos…

  1. Este verano, en compañía de Mikel Zabalda, director del equipo español de alpinismo, conseguisteis escalar la vía más difícil del Mont Blanc, mencionada anteriormente, la “Divina Providencia”. Nada más y nada menos que 1.500 m, 7b+/7a obligado, encadenando hasta el Pilar del Angle. ¿Cómo se fraguó este reto? ¿Cómo lo viviste?  

Lo viví con la intensidad propia de haber estado realizando el gran sueño que un día tan lejos se me antojaba. Aún así, me sorprendió la paz interior y la templanza con la que llevé a cabo aquella actividad. Me sentía como si hubieran puesto aquella montaña para mí, y esta me llevase esperando toda la vida. Pese a ser una actividad mucho más técnica que la realizada 4 años atrás en el Dru, la enfrenté desde un lugar completamente diferente, comprobando así el nivel de madurez adquirido en cuanto a términos de alpinista se refiere, en los últimos años.

Tengo un interesante y extenso artículo escrito para la web de la revista Desnivel en internet, donde todo el que quiera saber más de cómo se desarrolló aquella aventura puede pinchar para leerlo.

  1. ¿Es posiblemente la vía más impresionante que has escalado hasta el momento?

No ha sido ni mucho menos la vía que más me haya costado ni la que más valore, pero como actividad más completa e impresionante que haya realizado, sin duda que lo es. Lo intimidante de la pared, los enormes sercas colgantes, la verticalidad, la exposición al vacío, las aristas interminables de hielo, la altura… todo ello y mucho más, dotan a la vía de un ambiente sobrecogedor y único.

  1. ¿Si nos tuvieras que recomendar una vía para escalar, por cual te decantarías?

Es muy difícil recomendar de manera correcta. El alpinismo no es ni mucho menos un juego, y se desarrolla mayoritariamente en ambientes que no admiten mucho margen de error, por ello hay que conocer la gran responsabilidad que se está asumiendo al recomendarle una actividad a otra persona. Para cada persona, la recomendación varía. Pero recomendaría que fueras a tu vía, todo el mundo sueña con alguna vía, ¡pues ve a esa! El proceso de conseguirla te hará fuerte, sabio, y te enseñará a que lo que un día proyectas, otro día se hace realidad.

  1. Tu vida deportiva es un ejemplo de superación y de alcanzar los retos que uno se propone. ¿Cuáles son los próximos retos que te gustaría afrontar?

Pues la verdad que mi lista de sueños es interminable, siempre lo ha sido y me temo que siempre lo será. Pero aparte de las escaladas que me gustaría hacer por Alpes, Yosemite, Patagonia, y un largo etcétera, tengo retos a otros niveles, como por ejemplo a nivel de crecimiento profesional. Me gustaría hacer la formación de guía de alta montaña, ya que por el momento soy guía de roca y barrancos. Y a título personal, estoy pendiente de terminar y publicar un par de libros con los que poder ayudar a mucha gente a distintos niveles.

También algunos de mis retos parten de cosas más humildes, como conseguir abrirme de piernas a base de meterle caña al yoga, y ese tipo de miles de cosas a pequeña escala que se consiguen siendo constante en el día a día.

  1. Desde hace unos años formas parte del equipo español de alpinismo. ¿Cómo es el ambiente dentro del equipo y qué pruebas son necesarias para acceder a él? 

Para entrar en una promoción del Equipo de Alpinismo, hay que pasar un primer filtro para el cuál presentas tu currículum deportivo. En base a los currículums, cogen a 15 chicos y 15 chicas para pasar a la fase de pruebas. Los 30 que quedamos, vamos a Pirineos un fin de semana y somos evaluados en pruebas de: esquí, escalada en roca, y escalada en hielo o escalada mixta. Entonces se decide qué 6 chicos entran en el Equipo Masculino y qué 6 chicas entran al Femenino.

En el equipo tenemos un ambientazo. Todos los deportistas que lo componemos nos llevamos de maravilla. Comprendemos unas edades aproximadas, estamos altamente motivados y tenemos un nivel de escalada muy similar. Además, Mikel -el director-, es una persona muy relajada y que deposita mucha confianza en nosotros. Durante las concentraciones, Mikel nos deja elegir las actividades que más nos motiven y no interviene en nuestra toma de decisiones, a menos que sea para evitar que se corran riesgos innecesarios. Cada vez que nos juntamos todo,s es como si celebrásemos una fiesta semanal de la escalada.

  1. Has competido bastante en escalada, en varios rallyes (consisten en escalar el máximo número de rutas de gran longitud), y con varias victorias en grandes pruebas. Un ejemplo es la de Riglos, donde escalaste la visera 6 veces junto con tu compañero Rafael Gómez para conseguir la victoria. También conseguisteis ganar la liga de Rallyes dos años consecutivos (2016 y 2017). Cuando miras atrás  y vuelves a revivir todos esos momentos, ¿principalmente con cuál te quedas? 

Pues me quedo con los momentos en los que más he sufrido. Momentos en los que creíamos que aún dando el 200% no llegaríamos a lo más alto del podio, pero aún así hacíamos todo lo posible, esforzándonos siempre como si fuésemos los segundos y consiguiendo, a veces por muy poco, quedar primeros. Lo que de manera interna me daba a comprender, que daba igual lo difícil de la situación o lo que estuviera ocurriendo aparentemente en el exterior, que si era capaz de abstraerme y esforzarme en mi pleno potencial, hasta las cosas más imposibles dejarían de serlo.

Me quedaría en concreto con un momento del segundo rally que hicimos. Cuando a 40 minutos de terminar, Rafa aseguraba mi llegada a la cumbre dando por terminada la jornada, y yo, tan agotado como él, llegué a la cima gritando que de lo que hiciésemos en aquel momento dependería nuestra victoria. -¡Hay que marcar la diferencia!- le dije. Y después de más de 11 horas nonstop, hicimos algo que parecía imposible, bajar corriendo desde la cima de la montaña y volver a hacer cumbre por otra vía antes de que terminase el tiempo. Finalmente empatamos en el primer puesto, pero como nosotros sumábamos 200 metros más, el desempate se hizo a nuestro favor.

  1. ¿Qué 3 cualidades te definen como alpinista?

Me definen muchas más de tres, pero escogería: Pasión, seguridad, y amistad.

  1. También tienes una web, que desde aquí os animamos a que visitéis, www.javi-guzman-guia-de-aventura.es, en la que ejerces actividades como guía de montaña e impartes cursos de escalada. ¿Qué crees que es lo que la gente tiene que buscar y comprobar a la hora de contratar a un guía de montaña?

Yo diría que lo más importante es que un guía tenga la titulación específica adecuada a la actividad que quieras realizar con él, y aparte una experiencia demostrable.

Hay muy buenos profesionales que, lo que hacen, lo hacen muy bien, y que a su vez son conscientes de hasta dónde llegan sus capacidades y por lo tanto no arriesgarán más de la cuenta. Pero también hay mucho guía de palo, que aún con su titulación en la mano, no me iría con ellos ni a la vuelta de la esquina.

  1. Saliendo un poco del deporte, ¿a qué dedicas tu tiempo libre?

Prácticamente vivo en el tiempo libre. Yo nunca me he considerado deportista, sino más bien vividor, y como yo lo vivo no hago deporte, sino que la escalada es mi forma de vida. Siempre que puedo me muevo allá donde se den las buenas condiciones para escalar. Pero la escalada no es solo subir paredes, también es todo aquello que lo envuelve como: viajar, descubrir nuevos lugares, conocer gente, empaparse de otras nuevas culturas… En resumen, es experimentar el descubrimiento en tus carnes.

  1. Si pudieras elegir cualquier lugar del mundo para mudarte durante un año, ¿dónde irías?

Pues considero que para solo tener 24 años he viajado bastante y he podido comprobar en primera persona que por el mundo existen lugares de lo más fascinantes y bellos. Son muchos los viajes que quiero continuar haciendo y seguro que en muchos de estos lugares podría pasar más tiempo del que en un principio pudiera imaginar. Pero me ha pasado una cosa, y es que cuanto más he viajado, más he aprendido a valorar España. Y no es que nunca haya sido ni patriota ni que tampoco sea de esos que siempre piensan que lo suyo es lo mejor que existe, pero como en España, no se está en ninguna parte. No es ni medio comparable a ningún otro lugar del mundo. Ya sea por la cultura, la gente, la comida, el clima, la calidad de vida… y eso dejando aparte el tema de que para escalar estamos en el top uno mundial. De manera que, sin duda, mi mejor versión de vida para este momento es la que estoy practicando ahora. Vivir en autocaravana, viajando según se den las condiciones, y saliendo en intervalos breves de tiempo a conocer el mundo de fuera cuando se presenta oportunidad. Y no digo con ello que algún día no vaya a cambiar de decisión, de hecho me he montado la vida de una manera en la que puedo estar abierto a todas las opciones, por eso decido vivir aquí tan agusto.

  1. ¿Cómo es un día normal en la vida de Javi Guzmán?

Me levanto temprano, con el amanecer o antes. Si es día de descanso me voy a correr. Si es día de escalada me pongo directamente a hacer yoga. Depende del día y de la estación, he podido despertarme en Picos de Europa, Cataluña, Pirineos… y entonces me voy a escalar todo el día. Cuando llega el fin de semana tal vez me toca guiar un par de clientes en alguna pared de montaña, y lo hago encantado de la vida. Estoy enamorado de mi curro y lo disfruto mucho. Al final del día, si estoy agotado me siento aún más feliz. Leo un poco cuando surge y me acuesto con la conciencia tranquila y las ganas de vivir lo que toque para el día siguiente. El paisaje va cambiando cada día, las personas con las que desarrollo la jornada también. Cuando puedo saco tiempo para planificar los días que quiero trabajar y publico mis actividades para que la gente me contacte. Cuando descanso, leo, escucho música, estiro, corro, escribo entre otras cosas en mi blog, y además siempre suelo tener entre manos algún proyecto que no tenga que ver demasiado con la actividad de escalada.

  1. Para finalizar, ¿qué valores crees que puede transmitir el alpinismo a la sociedad actual?

El primer valor que destacaría sería el de saber valorar las cosas. Cuando estás allí arriba, cualquier mínimo detalle parece un lujo. Y hablando solo de cosas de primera necesidad. Un abrigo más cálido, una bebida caliente, una ducha, tener agua potable con tan solo abrir un grifo, llegar al supermercado y poder comprar la comida que te apetezca…

En la montaña solo tienes las pocas cosas que decides llevar, y hay que saber elegir bien, porque con una mochila pesada no se llega ni muy alto ni muy lejos.

Humildad. En la montaña te das cuenta de lo realmente insignificante que eres. Llegas a valer menos que un insecto. Cualquier mínimo detalle que se tuerza te puede poner en un serio compromiso, y es ahí cuando te das cuenta de que no somos nada. Y como nada que somos, debemos aprender mucho sobre el respeto, valor que no puede faltar. Respeto a los demás, a uno mismo, pero sobre todo respeto a la naturaleza y al planeta en general.

Y así podría estar mencionando el día entero valores como la amistad, el compañerismo, la actitud, la voluntad, la capacidad de sufrimiento, etc.

La montaña ha sido la mayor escuela de vida en la que que haya podido entrar jamás, y me siento afortunado por ello. Ahí donde se me puede ver, yo era un chaval bastante conflictivo y perdido en la adolescencia, por ello sé de lo que hablo 😉 

¡Salud y Aventura!

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